Ifigenia

IFIGENIA CRUEL de ALFONSO REYES.
Juliana Faesler

“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus.
En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse
de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos,
la boca abierta y extendidas las alas.
Este deberá ser el aspecto del ángel de la historia.
Ha vuelto el rostro hacia el pasado.
Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos,
él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina,
arrojándolas a sus pies.
Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado.
Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas
y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas.
Este huracán lo empuja irremediablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo.
Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”
Walter Benjamín. Tesis de filosofía de la historia. IX. 1940.
I
Lo que nos conmueve al acercarnos a los clásicos griegos es el claro sentir de una voz antigua, el olor de la sangre. Es como diría Borges: “Contemplar el fuego con un espasmo antiguo”. Cuando te adentras furtivo en la lectura, te acercas a la humanidad que dibuja búfalos en Altamira y que imprime su mano al lado del ser que ha delineado; puedes oler la tierra y el estiércol. Puedes sentir el miedo y el milagro.
II
Ifigenia desmemoriada, -en el vacío- , afiebrada, temblorosa y atormentada escucha el aparato de la noche, ¿cuáles son las voces reconocibles?: ¿el aullido del tiempo, la locura, nuestro mundo?
III
Desde la profundidad del tiempo se aparece el hermano cargado de pasado para volver juntos a enfrentar con toda crueldad su historia. solos se rencuentran con sus fantasmas que son los nuestros, para volver a cargar sus culpas, para volver a ser los asesinos, ser nosotros, los colaboradores, nosotros, las víctimas nosotros. Para vociferar el móvil, el dolor, la resistencia. Atrapada entre el ser y el dejar de ser, Ifigenia Cruel da principio a la batalla de conciencias. Le sigue el recuerdo del suave vaivén de las olas en Áuride, el silencio que provoca la ausencia de viento, la espera. La muerte que se resuelve en las cenizas de los héroes, en Artemisa desde la esfera cósmica y en el hacha que golpea el cuerpo de su padre, el de su madre y el destino que se ancla de nuevo en la arena blanca de Táuride.
IV
Solos frente al mar los hermanos se consumen de crueldad.
V
Ifigenia Cruel de Alfonso Reyes atrae lo sagrado, lo antiguo, el mito, para explicarnos nuestra historia: en las guerras mueren los héroes. Desaparece el mundo.

“¿Podemos imaginar al hombre de un futuro cercano determinado,
por una toma de conciencia en la voluntad de permanecer “sapiens”?.
Sería contrario a la naturaleza no tenerle confianza.”
Andre Leroi-Gourham, El gesto y la palabra, 1965.